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miércoles, 22 de marzo de 2017

Mejora su Autoestima Interviniendo en todas sus Dimensiones

Dimensiones de la Autoestima

La autoestima afecta al niño en toda su globalidad, para ello, es necesario atender a cada una de las dimensiones que conforman la vida de nuestro/a pequeño/a:

1. Dimensión escolar:

El niño pasa muchas horas en el colegio a lo largo del día, convirtiéndose prácticamente en su segundo hogar. En este caso la autoestima y su rendimiento escolar están estrechamente relacionados y dependerán uno del otro retroalimentándose constantemente. Las relaciones sociales también toman una importancia primordial en este aspecto; el sentirse valorado y aceptado por sus compañeros/as de clase será fundamental para forjarse una buena autoestima dentro del entorno escolar.

Cuidado con los niños/as que sufren trastornos: 

En este aspecto es fundamental dar una atención especial a los/as niños/as con algún tipo de trastorno que pueda dificultar su aprendizaje como el Trastornos del Aprendizaje y del Lenguaje  o el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) , ya que tanto niños como mayores, tienden a compara los resultados obtenidos con el resto de sus compañeros/as en vez de comparar las mejoras propias conseguidas a lo largo del tiempo. Padres y profesores tiene un papel fundamental, para que el niño no sufra un empobrecimiento de su propia autoestima como consecuencia del propio trastorno. Sobre todo, los padres deberán evitar que se forje un autoconcepto teniendo en cuenta solo su rendimiento académico y deberán de incentivar otras actividades que se le den bien.

Recordad que los Trastornos del Aprendizaje y del Lenguaje o el TDAH, pueden afectar en gran medida su rendimiento académico, pero son una dificultad transitoria a superar, en ningún caso están relacionados con su capacidad a la hora de estudiar y adquirir conocimientos.
Tened paciencia y mucha confianza en vuestro hijo ¡y trasmitírsela!


Cuidado con los niños que sufren algún caso de retraso madurativo

Nos encontramos ante un colectivo especialmente vulnerable. En este caso las comparaciones jamás se deben hacer con niños de su edad o con hermanos, al igual que los niños con trastornos, las comparaciones deben de ser con ellos mismos en diferente momentos de su desarrollo, destacando siempre los avances por pequeños que sean, elogiándoles y reconociendo su esfuerzo, tanto o más que los resultados conseguidos.


2. Dimensión familiar:

Los roles dentro de la familia influyen en el comportamiento de cada miembro

Cuidado con los roles y las etiquetas en la familia:

Dentro de las familias son muy comunes los roles influyendo en gran medida en nuestra autoestima. Dependiendo del rol que nos hayan asignado o que consciente o inconscientemente hayamos propiciado, nos comportaremos de un modo u otro, porque en cierto modo sabemos que todo el mundo espera que nos comportemos así,   teniendo un peligro considerable a la hora de atrapar a las personas en determinas comportamientos y conceptos que tengamos sobre nosotros mismos y los demás.

Cuidado con las comparaciones: 

Cuando oímos que las comparaciones son odiosas, es cierto, y más entre niños; si a esto se suma el parentesco, puedes infravalorar o sobrevalorar erróneamente a las personas. Ten cuidado con lo qué dices y cómo te comportas en presencia del/la niño/a. A veces a los adultos se les olvida que los niños tienen ojos y oídos y que se enteran absolutamente de todo, quizás más que un adulto. No digas lo que a tí no te gustaría escuchar de alguien que realmente te importa lo que piensa.

Cuidado con los mensajes que trasmites a tu hijo/a y tus reacciones: 

Ten especial cuidado qué cosas dices a tu hijo y cómo se las dices cuando comete algún fallo, es necesario que el niño reciba una interpretación objetiva que lo que ha ocurrido, no atosigarle demasiado con su error, sobre todo si ha sido algo involuntario, pero sí darle la responsabilidad que le corresponda:

El niño iba con un vaso de agua, se ha tropezado y se le ha caído derramado todo el agua por el suelo.

Ante este hecho podemos reaccionar de diferentes maneras, de un modo agresivo, de un modo pasivo, o lo que es más adecuado, de un modo asertivo.

Actitud agresiva: "siempre haces lo mismo, eres un torpe" "no se te puede mandar hacer nada", "no sirves para nada" etc.

Por muy enfadado que estés nunca debería mandarle este tipo de mensajes, que son agresivos, despectivos e injustos. Como nos toma como ejemplo, es probable que él también reaccione así ante determinadas situaciones.

Actitud pasiva: "bueno hijo, no pasa nada, ahora lo limpio yo"


Debemos de dejar claro al niño que tiene cierta responsabilidad sobre los hechos que ha propiciado, por tanto tampoco es conveniente quitarle importancia, lo único que estamos consiguiendo es sobreprotegerle y que ni se moleste en aprender de la experiencia que acaba de tener.

Actitud asertiva: "has tirado el agua por que no ibas atento, has ido demasiado deprisa sin mirar al suelo y te has tropezado, recuerda que debes prestar más atención e ir más despacio cuando lleves cosas"


Hay que devolverle una interpretación realista en la que él sea el responsable de lo sucedido para que puede corregir en futuras ocasiones. Le damos una visión objetiva de lo sucedido, sin entrar en habilidades personales, ni calificativos despectivos; simplemente describiendo lo que ha ocurrido y dando una solución que el niño pueda llevar a cabo en el futuro.

3. Dimensión respecto a la salud:

Cuidado con los dolores frecuentes: 

En muchas ocasiones el niño se suele quejar de dolores repetitivos en la tripa o en la cabeza, éstos pueden estar originados por alteraciones en el estado de ánimo producidas por la ansiedad o depresión, causada a su vez por una pobre autoestima. Este mecanismo terriblemente común en nuestra sociedad tanto en niños como en adultos, se llama somatización, y es cuando los problemas psicológicos se manifiestan en el cuerpo tensionando y por tanto produciendo dolor físico.
La baja autoestima y la infelicidad del niño puede causar un empeoramiento en su salud.

4. Dimensión social

Nuestro autocancepto
determinará como nos perciben los demás
Una vez mas nos encontramos ante una dimensión muy importante a la hora de configurar nuestra autoestima, que se retroalimenta constantemente, ya que cómo nos valoremos determinará cómo nos van a valorar los demás, y cómo nos valoren los demás determinará nuestro autoconcepto. Por tanto el niño con un alto grado de habilidades sociales probablemente tenga una buena autoestima, teniendo éxito social y buenas relaciones de verdadera amistad. Respecto a esta dimensión podemos a ayudar a nuestro hijo a tener unas buena habilidades sociales ya que nadie nace aprendido, para ellos debemos de servir de buen ejemplo a la hora de interactuar con otras personas; Reforzando las conductas más adaptativas socialmente; dando instrucciones directamente sobre como se debe de comportar, por ejemplo: respetando turnos, dando las gracias, compartiendo juguetes....
Cuidado con un mal aprendizaje en la habilidades sociales.

5. Dimensión del inconsciente de padres, madres y educadores

Estamos ante la dimensión más desconocida pero no menos importante a la hora de educar a nuestro hijo en una buena autoestima, ya que inconscientemente y sin darnos cuenta, también podemos trasmitirle creencias y mensajes poco afortunados que tenemos tan integrados en nuestro ser, que ya casi forman parte de nosotros mismos, en la mayor parte de los casos son creencias derivadas de situaciones vividas desde nuestra propia familia y en una etapa tan permeable como la niñez. Por ello, nunca está de más, pararnos unos instantes y desde la reflexión cuestionar nuestras propias acciones, opiniones y creencias, cual puede ser el origen de todo esto y lo más importare, si realmente beneficia a nuestro pequeño  o por el contrario propiciamos reacciones de nuestro hijo que no queremos ni buscamos. No es más que trasladar lo inconsciente a lo consciente, como un ejercicio fundamental para no trasmitir a nuestros pequeños, los (inseguridades o traumas) de niñez y que aun siguen ahí, quizás enmascarados en acciones, esperando a pasar a la siguiente generación.
Se trata de una reflexión valiente en la que nos cuestionamos  cómo porque nos comportamos con nuestros hijos y con el resto de la sociedad de cierta manera.

Lo más importante es su felicidad

Es indudable que como madres, padres o educadores, no hay cosa que más deseemos en este mundo que la felicidad de nuestros pequeños. Desde el mismo instante que tenemos a nuestro hijo o hija con nosotros, o incluso antes, ya comenzamos a trabajar en esta ardua tarea de informarnos, educar y propiciarle una buena autoestima, teniendo en cuenta y trabajando todas las áreas que vive el niño.

Sabemos que en nuestro rol como padres y madres nos espera un duro y largo trabajo, pero sobre todo, una inmersa responsabilidad a la hora de educar a esta niño o niña que probablemente culmine en un adulto seguro de si mismo y con una autoestima que le permita conseguir todo lo que se proponga en la vida, en definitiva un adulto feliz, sin inseguridades ni fantasmas, para una sociedad mejor en el que la tolerancia y el respeto empiece por uno mismo.

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Niño con Buena Autoestima: Niño feliz

¿Qué es la Autoestima?

La autoestima es la valoración que cada uno tenemos de nosotros mismos, derivada del grado de aceptación y de la visión que tenemos sobre nuestra persona.

Una persona con una autoestima adecuada y realista, se asegura en la vida muchos logros y éxitos. En cambio la misma persona con las mismas capacidades pero con una menor autoestima, dudará de si mismo y por ende los demás también dudarán de él o ella y en definitiva conseguirá mucho menos.

Los niños con una buena autoestima
son más felices.
La autoestima no es algo estático, depende de varios factores como momento de nuestra vida, nuestro estado de ánimo, las personas que nos rodean... Pero la base que hayamos conseguido construir en nuestra infancia, será fundamental a la hora de resistir los los reveses de la vida y evitar los pensamientos derrotistas, así como, la sensación de falta de control.

La autoestima también determina la felicidad de la persona, ya que afecta a todas las áreas de la vida de la persona, relaciones sociales, logros laborales....Como hemos comentado antes, es en la infancia donde comienzan a fraguarse los cimientos de una buena autoestima, determinando la felicidad del propio niño. Por tanto como padres o cuidadores, debemos de hacer todo lo posible para que el niño o la niña desarrolle una buen autoestima. Tendremos mucho ganado en nuestra labor como padres y conseguiremos que el niño tenga una vida libre de complejos y autolimitaciones, en la que la confianza en sí mismo marque sus metas y no las inseguridades que lo único que hacen es limitar sus logros y lo más importante: SU FELICIDAD.
Por tanto, si quieres un tener un hijo feliz ayúdale desde su infancia a fortalecer su autoestima.


La Autoestima de mi Hijo determinará su Felicidad

La manera más sencilla y efectiva de ayudar a tu hijo/a a tener una buen autoestima es que consiga un buen autoconcepto, para ello, todos los niños se les debería de procurar un ambiente en el que tengan experiencias positivas, acompañadas de valoraciones positivas por parte de las personas que les rodean. La finalidad es que, a medida que vaya creciendo y confiando en sí mismo aumente sus metas, evalúe sus logros de un modo realistas y sobretodo se tome los fracasos como retos a superar, ya que la autoestima le hará sentirse seguro y competente y a valorarse y aceptarse a sí mismo con sus propias virtudes y defectos, de este mono, también lo podrás hacer con lo demás.

Reacciones de niños/as con una buena autoestima



En niños con una baja autoestima, es necesario devolverle una imagen de sí mismo en la que sea capaz de controlar y superar las situaciones acompañado de refuerzos positivos, esto contribuirá a cimentar una buena autoestima. Para ello tendrás que alabar lo que hace bien animándole a que inicie nuevas actividades comenzando por las que tienen el éxito asegurado o más sencillas (cuáles crees que hará bien) para continuar con las más complicadas. La finalidad es que cambie su autoconcepto de "no hago nada bien" a "soy capaz"

Pero los padres han de ser realistas y objetivos y no caer en el otro extremo en el que todo sean alabanzas sin importarnos si realmente el niño ha conseguido sus objetivos, ya que el niño debe tener una visión realista de él mismo conociendo sus fallos y limitaciones para poder aceptarse tal y como es y no devolverle una visión errónea y confusa. Haciéndole consciente de sus fallos y limitaciones, y de que todo en la vida no puede salir bien a la primera, le ayudas a que desarrolle una tolerancia a la frustración, que le permita madurar y que evite infravalorarse cuando no consiga sus objetivos, aceptar la realidad para seguir luchando por todo aquello que quiere conseguir.


¿Cómo Interpretas tu Realidad?

La Teoría de la Atribución:

la autoestima también depende de como interpretamos las cosas que nos ocurren en la vida, por ejemplo:

la autoestima bajará si interpretamos nuestros éxitos a causas externas e incontrolables como por ejemplo la suerte o el azar "he conseguido aprobar el examen porque la profesora puso unas pregustas muy fáciles" y los fracasos a directamente a nuestras actuaciones estables en el tiempo " he suspendido el examen por que se me dan mal las matemáticas, nunca conseguiré aprobar".

Por el contrario, la autoestima será la adecuada si atribuímos tanto nuestros éxitos "aprobé el examen porque estudie" como nuestros fracasos "no aprobé el examen porque no estudié lo suficiente, en la recuperación dedicaré más tiempo a estudiar" a factores directamente relacionados a nuestras acciones pero que son controlables y pasajeros en el tiempo. Esto también hará que tengamos más capacidad de control sobre nuestra vida y por tanto sobre nuestras metas y objetivos.

Cuidado con las Etiquetas

El ser humano tiende a etiquetar y clasificar todo lo que nos rodea, es un modo de simplificar nuestra realidad para poder entenderla mejor. El peligro viene cuando etiquetamos a los demás de un modo erróneo y generalizado, más aun si lo hacemos con nuestros propios hijos/as, ya que limita sus propias capacidades, así como la libertad de actuación, sobretodo si las etiquetas son generalizadoras y con una visión negativa. En muchas ocasiones tendemos a decir a nuestro hijo que es un desatare ordenando o que es demasiado tímido, ya bien sea directamente o comentándolo con otras personas delante de ellos, por muy pequeños que sean saben perfectamente de quién estamos hablando y la connotación negativa o positiva del mensaje que estamos trasmitiendo.

Si decimos a nuestro hijo que es muy desorganizado; le haremos creer que realmente es muy desorganizado y se comportará como tal. Por tanto lo más probable es que sea muy desorganizado durante toda su vida, en muchas ocasiones sin llegar a cuestionarse la causa real de porqué es desorganizado, asumiéndolo como parte de su persona, porque inconscientemente si él deja de ser desorganizado, deja de ser él mismo y desaparece, lo más triste es que no hará nada para cambiar y seguirá siendo un adulto desorganizado.


Ayuda a tu pequeño/a a descubrir la mejor versión de si mismo/a
Si quieres cambiar la conducta de tu hijo, abandona las etiquetas absolutistas y negativas y trasmite mensajes positivos de lo que realmente quieres que haga.

En vez de decirle "eres un desorganizado" trasmitirle que se tiene que responsabilizar de sus cosas con frases como "me gustaría que recogieras tu cuarto." Si crees que lo necesita, ayúdale con estrategias de cómo realizarlo y establece un código de refuerzos que le motiven, hasta que el hecho de tener recogida su habitación, sea un hábito y no una obligación. Por tanto las criticas han de ser constructivas, pasajeras y que no hagan referencia a su persona, si no a sus acciones.

Padres y Madres con Buena Autoestima: Hijos Felices

Como hemos comentado antes, la autoestima es algo que se cimienta en la infancia pero cambiante a lo largo de la vida, si crees que tu autoestima o como te enfrentas a los problemas de la vida es mejorable, en la siguiente tabla encontrarás algunos aspectos te pueden ayudar a reflexionar sobre tu propio autoconcepto en tu papel como madre o padre. En definitiva, hacer de las actitudes inconscientes, algo consciente para poder mejorarlas.
Cuida tu Autoestima para Cuidar la Autoestima de tu Hijo/a







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viernes, 17 de marzo de 2017

Cuestionario de Evaluación de Autoestima en Niños.

Descubre el Grado de Autoestima de tu Hijo/a:

La autoestima es cómo el niño o la niña se percibe a si mismo/a y qué lo diferencia de los demásLa familia, el colegio y las relaciones sociales, juegan un papel fundamental en el desarrollo adecuado de la autoestima del niño desde edades muy tempranas. El enunciado de los ítems del siguiente cuestionario te puede dar una idea más clara de como pueden influir estas Dimensiones de la Autoestima en el autoconcepto del niño
Este test, que se utiliza con niños mayores de 4 años,  te puede ayudar a confirmar las sospechas de un niño con un determinado grado de autoestima. Para ello debes de dejar que el niño lea el enunciado, o dependiendo de la edad leérselo tú. es importante que comprenda bien cada una de las frases del enunciado  para poder dar la respuesta que más se adapte con su realidad.

Para la respuesta:


  • Hacer una "X" debajo del "SÍ" si el niño se siente identificado con el enunciado, 
  • Hacer una "X" debajo del "NO", si no se siente identificado.
autoestima-evaluacion
Adaptación de H. Brinkmann y T, Segure (1989) del Inventario de Autoestima de Coopersmith (1959)
Si se produce un mayor número de respuestas afirmativas que corresponden a los enunciados de los números sombreados, habría que vigilar la autoestima del niño y qué es lo que está produciendo que responda de manera afirmativa.

También puedes utilizar este cuestionario como guía para hablar con tu hijo sobre cuestiones que le puedan preocupar y que esté alterando de un modo negativo su autoestima actual.
Si se observa un grado preocupante de baja autoestima que afecta y limita la vida del niño y por extensión, su felicidad, lo más adecuado es acudir a un profesional de la psicología infantil, que realice una valoración y diagnóstico adecuado sobre el comportamiento del niño y que te proporcione pautas para trabajar con tu hijo si así lo precisara.
ESTE CUESTIONARIO ES MERAMENTE OSTENTATIVO PARA DARTE UNA IDEA DEL GRADO DE AUTOESTIMA DE TU HIJO Y DEL ORIGEN DE ÉSTA.

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