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lunes, 22 de mayo de 2017

Trastornos del Lenguaje en Niños

Los 4 Tipos de Trastornos del Lenguaje

Cómo actuar ante trastornos del aprendizaje en niños

Son varios los síntoma que nos pueden poner alerta de un trastorno del lenguaje, por ejemplo dificultades a la hora del desarrollo normal del habla o un vocabulario muy limitado para su edad, también pueden surgir dificultades en la comprensión o tartamudeo.

En algunas ocasiones estos problemas del lenguaje tiene una relación directa con alguna patología física de origen neuronal o incluso un origen sensorial no detectado hasta el momento (el niño no oye bien.) Por tanto es necesario llevarle al especialista o consultar con el pediatra ante la menor duda, de este modo podemos conocer la causa y trabajar en su solución.
Los trastornos del lenguaje pueden recibir otras denominaciones como dislalia, afasia o distonías. Normalmente desaparecen si están relacionadas con algún tipo de patología concreta de tipo sensorial o neuronal. En la mayoría de los casos el apoyo logopédico es fundamental.

En la siguiente Tabla encontrarás los diferentes tipos de trastornos del lenguaje que existen, así como las dificultades que presentan los niños con alguno de estos trastornos.

Diferentes Tipos de Trastornos del Lenguaje


Recomendaciones para niños/as con trastorno del lenguaje

El lenguaje es una herramienta fundamental en la socialización de las personas, que existan dificultades a la hora de comunicarnos puede resultar un escollo, no solo en sus relaciones personales, sino en cómo se percibe a él mismo, es decir su autoconcepto y en su autoestima. llevándole en la mayoría de los casos a los temidos "daños colaterales" que le puedan acompañar durante toda su vida: baja autoestima, inseguridad, timidez excesiva... Por tanto, la actitud que adoptemos ante el niño y su trastorno será claves para la superación de éste y para que el menor sufra lo menos posible.

El la siguiente tabla te mostramos las acciones más adecuadas y las que nunca deben adoptar las personas que tienen contacto directo con el niño, así como las consecuencias positivas o negativas de dichas acciones.


Cómo actuar con Niños/as con Trastorno del Lenguaje


Actitud de los Padres o Madres ante un Tastorno de Lenguaje

Lo mas importante y valioso que podemos hacer por nuestro hijo en estos casos es mostrarnos comprensivos y empáticos. Obviamente la persona que padece el trastorno no ha elegido tenerlo y en ningún caso podemos ni debemos culpabilizar o estigmatizar al niño, ya bien sea consciente o inconscientemente. Para ello debemos establecer estrategias de afrontamiento adecuadas, estar muy atentos a la actitud que mostramos hacia el niño y que ésta sea la adecuada. Si es preciso plantearse recibir apoyo psicológico, cuando sintamos que la situación nos supera o si creemos que nuestra actitud puede entorpecer el proceso de superación del trastorno.

Ante un trastornos los objetivos comunes son fundamentales.

Si al niño le cuesta llevar a cabo ciertas actividades que otros niños de su edad realizan con normalidad, por muy duro que sea para vosotros, los padres, de ninguna manera debéis de trasmitirle un sentimiento negativo de vergüenza o culpa. Lo mas adecuado es mantener un pensamiento positivo y optimista con altas expectativas sobre tu hijo, con la creencia que gracias al trabajo y constancia conseguirá superar con éxito esta difícil situación, que incluso será positiva porque habrás enseñado a tu hijo el valor del trabajo duro y una tolerancia a la frustración que muchos niños de su edad ni si quiera puedan imaginar.

Padres, Madres e Hijos tienen que luchar por un objetivo común
Esta tolerancia de la que hablamos, junto con la adquisición de hábitos de estudio y de la planificación en las tareas, se traducirá en una madurez que habrá adquirido antes que otros niños de su edad. Tu hijo durante unos años quizás haya aprendido algunas habilidades o conocimientos más tardíamente, pero cuando supere el trastorno, además de su "normalidad" respecto a los niños de su edad, habrá aprendido muchas más habilidades necesarias para afrontar los problemas de la vida.

la superación del trastorno es una oportunidad de aprendizaje para propio niño (y para los padres y madres) no solo en el terreno del lenguaje, también en otras áreas tan importantes o más como es el aprendizaje de la vida.

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martes, 2 de mayo de 2017

Cómo aumentar el interés cuando estudiamos

6 Trucos que Aumentan el Interés cuando Estudiamos:

Es importante trabajar el interés y la motivación por el estudio en las diferentes asignaturas, son factores fundamentales dentro de las Técnicas de Estudio que todo estudiante debe de tener en cuenta.

Por supuesto siempre habrá alguna que se nos dé mejor que otra, pero eso no tiene porque significar que no nos interese aprenderla.

Aquí te dejos 6 prácticos consejos para aumentar el interés por el estudio, fáciles de practicar con tu hijo o tú mismo si es que te encuentras en una etapa de estudio.

1. Evitar comentarios negativos relacionados con ciertas materias:


En muchas ocasiones, niños y mayores, relacionamos el estudio con una obligación poco grata sin mayor interés y objetivo que aprobar los exámenes. Esto, inevitablemente, nos lleva a enviarnos a nosotros mismos automensajes que nos reafirman en lo aburrido y el poco interés que despierta en nosotros la materia.
Si recordamos nuestra época de estudio, seguro que hemos comentado en alguna ocasión lo aburridas que eran algunas asignaturas con este tipo de automensajes negativos como:"qué rollo", " esto es muy difícil", "jamás aprobaré esta signatura" Esta actitud no favorecen el estudio, ni muchísimo menos incrementa su interés.
Obviamente no todas las materias van a gustar por igual a nuestros hijos, ya que dependerá de las preferencia y habilidades de cada pequeño.
También hay que tener en cuenta que, el estudio apresurado los días anteriores a los exámenes, genera aversión hacia la materia y hacía el estudio en general.


Hacerle sustituir este tipo de frases por otras más positivas, ayudarán a que su estudio sea más llevadero y positivo.

2. Relacionar todo lo que se estudia con una actividad práctica

Aprendemos mejor cuando lo que
estudiamos se puede vivir desde lo práctico.
Hay algunas asignaturas que se estudian en el colegio que en un principio no parecen útiles, pero quizás si profundizas en una cuestión o materia nos puede sorprender la gran relación que tiene con todo lo que nos rodea, por ejemplo la geometría en nuestro espacio físico, o las matemáticas en nuestra vida diaria, y así con un montón de materias, también se puede ver una película histórica o un documental relacionado con la materia a estudiar.


La materia gusta cuando no la limitamos a una serie de cuestiones aprendidas y la aplicamos de un modo práctico a nuestra vida diaria llegándola a integrar sin darnos cuenta.

3. Utilizar el autorrefuerzo.

Enseña a tu hijo el valor de autorefuerzo, que no es más que el reconocimiento que nosotros mismos nos otorgamos cuando sabemos que fruto de nuestro esfuerzo, hemos logrado nuestros objetivos. Activa nuestra motivación interna y a la vez nos anima a seguir luchando, porque nos vemos capaces de conseguirlo.

El mejor refuerzo suele ser el reconocer que algo se ha hecho bien, sentir satisfacción por ello, darse un elogio y felicitarse uno mismo.

4. Reaccionar adecuadamente ante la frustración y el fracaso:

Puede ocurrir que a pesar de un gran esfuerzo, no consiga aprobar alguna asignatura o que el resultado sea peor de lo esperado. En tal caso, no debemos permitir que el niño se frustre y por tanto se rinda. Un adecuado desarrollo de tolerancia a la frustración es necesario para afrontar no solo las desilusiones académicas, si no cualquier revés que tenga en la vida. E saber caer y volver a levantarse con la madurez suficiente como para analizar porque ha ocurrido y que podemos hacer para mejorar, ayuda al crecimiento personal del niño.

Para ello se ha de mantener una actitud positiva en la que el niño:


Es normal que en algún momento de su vida de
estudiante se sienta frustrado.
  • No lo considere como algo inevitable y definitivo
  • No proyecte la responsabilidad fuera de él mismo, por ejemplo, profesor, examen, asignatura… ya que es una justificación para pensar que no puede hacer nada y por tanto para no cambiar
  • No permitas que se  culpe a él mismo con expresiones como: “soy un desastre”, ya que se limitas a asumir la culpa, pero sin hacer nada por salir de este estancamiento.
  • Ayúdale a que siga esforzándose, la dificultad no desaparece por dejarla de lado.
Ayúdale a que aprenda de sus errores. Son muy frecuentes en el estudio, pero no definitivos si reaccionamos correctamente. Permítele que los identifique, que los reconozca y que trate de buscar las causas y las soluciones.

5. Recapacitar sobre los resultados conseguidos (Teoría de la Atribución)


Estos pensamientos influyen de forma importante en el rendimiento a la hora de estudiar y en la autoestima.

Si conseguimos un resultado positivo, conviene que las explicaciones sean:

  • Internas: atribuir las causas a nosotros mismos, "he aprobado el examen por que he estudiado mucho"
  • Estables: la causa, que es mi hábito de estudio constante y estable, está en mi actitud "Si yo continúo estudiando aprobaré el curso"
  • Controlables: nunca por la suerte u otras causas, "para aprobar el cuso estudio todos los días"
Cuando el resultado es negativo, conviene que las explicaciones sean:
  • Internas: la causa de mis resultados está en mí.“yo, que no valgo para estudiar”,
  • Inestables: la causa puede variar.“imposible que pueda mejorar” 
  • Controlables: que la situación cambie depende de mí, por ejemplo, modificar organización del tiempo, utilización de técnicas de estudio…"he suspendido por que no me he organizado bien a la hora de estudiar"
Recuerda que la mayor parte de las actividades y de los resultados que conseguimos dependen de nosotros  mismos más de los que pensamos.

6. Identificar y Evitar Mecanismos de Defensa:

Cuando experimentamos ansiedad porque percibimos que algo no nos gusta, en muchas ocasiones recurrimos de un modo inconsciente a mecanismos de defensa que enmascaran nuestra realidad.

La negación:

Es uno de los mecanismos más comunes que nos podemos encontrar, en el que negamos nuestra propia realidad atribuyendo nuestra responsabilidad a otras personas o situaciones, en definitiva, echando la culpa a los demás de nuestros propios errores.


La racionalización:

la racionalización es el intento de explicar resultados poco favorables, por ejemplo un suspenso,  aportando una serie de razones, por ejemplo," la asignatura no es importante", "el profesor explica mal", "es casi imposible aprobar"

La proyección: 

Poner en los demás lo negativo que no vemos en nosotros mismos. por ejemplo, echar la culpa al profesor del suspenso.

La regresión. 

Volver a comportamientos infantiles, sobre todo de irresponsabilidad, por ejemplo actuar como un niño más pequeño para evitar responsabilidades.

La disminución del trabajo como justificación. 

Como defensa aceptamos mejor una explicación de fracaso atribuyéndola al poco esfuerzo y no a la  falta de capacidad. En consecuencia pensamos que mejor no estudiar, por miedo a esforzarnos y no aprobar, ya que en este caso veríamos cuestionadas sus propias capacidades de estudio.



Tenemos que ayudarle a que reconozca lo evidente, que no se oculte de  los  verdaderos hechos o causas que influyen en sus resultados. Que sea valiente y acepte la realidad sin enmascararla, para así poder mejorarla.
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lunes, 3 de abril de 2017

Niño con Baja Autoestima: Niño Infeliz

5 Cosas que nunca debes hacer si quieres que tu Hijo tenga una Buena Autoestima:


En muchas ocasiones, casi sin darnos cuenta, adoptamos conductas con nuestros hijos poro favorecedoras para que desarrolle una adecuada autoestima. Evitar este tipo de conductas es tan importante como propiciar y trabajar el desarrollo de un buen autoconcepto.

Los niños con baja autoestima  pueden
reaccionar de diferentes maneras.
En muchas ocasiones, hay personas que creen que porque los niños sean pequeños, no ven ni oyen lo que dicen o hacen y no se enteran absolutamente de nada. Todo lo contrario, la realidad es que los niños son unos grandes observadores, que captan al vuelo todo lo que se dice, como se dice y si se refiera a él o ella.

Tratar al pequeño con el respeto que se merece y siempre desde la empatía nos ayudará a cuidar más nuestra accionasen y comportamientos, sin que estos tengan consecuencias negativas sobre el pequeño, ya que la infancia es una etapa crucial para el desarrollos de la autoestima que probablemente tenga durante toda su vida.

Un niño con una baja autoestima, tiene muchas posibilidades de que arrastre esta carencia durante toda su vida y sea un adulto con un montón de inseguridades con un pobre autoconcepto.

Hay diferentes tipos y grados a la hora de que un niño exprese una baja autoestima: tristeza, agresividad, nivel de autoexigencia elevado...Aunque en la siguiente tabla se aglutinan las consecuencias más comunes en los niños, derivadas de las acciones de los adultos,  y cómo los niños las expresan.


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jueves, 23 de marzo de 2017

Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)

Síntomas en el TDAH

El trastorno de déficit de atención con hiperactividad, es decir el TDAH, Es uno de los trastornos más comunes que podemos encontrar en niños.
El TDAH es un Trastorno Neurológico relacionado con los
Neurotrasmisores: Dopamina y Noradrenalina.
Es un trastorno neurológico, ya que está directamente relacionado con los neurotrasmisores dopamina y noradrenalina, en el que la influencia de la carga genética tiene una gran importancia. Esto significa, que en muchos de los casos encontramos a algún familiar cercano que ha podido sufrir este tipo de trastorno. Aunque en la mayor parte de los casos, la influencia ambiental y el desarrollo del propio niño, también pueden repercutir notablemente en el desarrollo de dicho trastorno.

A la hora de diagnosticar el TDAH, nos debemos fijar en una serie de síntomas antes de los 7 años. Estos síntomas han de estar presentes en dos o más ambientes diferentes, con ambientes nos referimos a los lugares o circunstancias que vive el niño, por ejemplo, el colegio, su hogar, hogar de algún familiar con él que suela estar habitualmente, parque....

Características Sintomatológicas en niños con Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad
Este trastorno, no se tiene porque presentar siempre de igual manera, ya que un niño puede presentar unos síntomas y otros niños no. Por ejemplo:

  • TDAH con predominio de hiperactividad e impulsividad.
  • TDAH con predominio de déficit de atención.
  • TDAH con predominio tanto de hiperactividad, impulsibidad, como de déficit de atención.

En la actualidad se están sobrediagnosticando dentro de este trastorno muchos casos en los cuales no se sabe exactamente la problemática real del niño, convirtiendo en un cajón desastre en el que tiene cabida demasiados diagnósticos herrones.

Por tanto, para poder diagnosticar a un niño con este trastorno, no nos vale solo como posible síntoma que sea un niño muy movido o que tenga ciertas dificultades en las interacciones sociales, ya que son solo rasgos que pueden aparecer en el TDAH pero que por si solos no indica dicho trastorno. También puede ocurrir lo contrario, encontrarnos con niños no excesivamente inquietos pero que manifiestan un TDAH con predominio de déficit de atención.

Tratamiento en el TDAH

Es de gran importancia que los niños sean tratados correctamente a través de los especialistas adecuados, con una gran coordinación entre ellos y todo ello apoyado por un entornos familiar adecuado, con padres o tutores informados sobre el trastorno y sobre el comportamiento más optimo que deben adoptar de cara a que el niño supere las dificultades derivadas de este trastorno. Son varios los recursos utilizados:

Recursos farmacológicos:

El médico como profesional sanitario autorizado será el que prescriba un tratamiento y seguimiento adecuado para cada paciente. los fármacos pueden ser estimulantes o no estimulante y suelen resultar de gran utilidad ya que tienen un efecto directo sobre los neurotransmisores dopamina y noradrenalina, que como hemos comentado antes, su producción irregular les hace responsables de los síntomas de este trastorno.

Psicoterapia para niños

La psicoterapia conductual es la más recomendable en estos casos.Gracias a este tipo de psicoterapia se puede trabajar con el niño ciertos ámbitos problemáticos en su comportamiento mejorándolos sustancialmente:

  • Falta de control: Ayudar al niño a adquirir cierto control sobre sus acciones. Imprescindible la ayuda psicológica a niños con cualquier tipo de trastorno.
  • Falta de autoestima: se le enseñan técnicas para mejorar su autoestima.
  • Falta de empatía: ayudarle a comprender como algunos de sus comportamientos molestan e incomodan al resto de las personas y dar estrategias para reducirlos.
  • Falta de habilidades sociales: se enseña al niño los comportamientos más adecuados socialmente con un programa de entrenamiento en habilidades sociales.

Hay que tener en cuenta que hay niños que pueden presentar otros problemas psicológicos probablemente derivados de este trastorno y que no se deben dejar de lado, como es la ansiedad o la depresión.

Apoyo Psicológico para Padres, Madres o Tutores/as



En algunas ocasiones las situaciones extremas a las que nos llevan las consecuencias del propio trastorno del niño pueden propiciar que los padres también necesitéis cierto apoyo psicológico y esto no significa que por ellos seáis peores padres, sino todo lo contrario, ya que tenéis la madurez suficiente como para identificar vuestros sentimientos y necesidades, totalmente normales por las circunstancias, y buscar ayuda cuando sentís que la necesitáis. Esto es madurez y autoconocimiento.


Son varias las causas que os pueden llevar a pedir ayuda.

  • Impotencia y Frustración: sentimos que no podemos controlar la situación, no nos vemos con las suficientes armas para afrontar la situación.
  • Tristeza: la propia problemática del niño y la falta de control que sentimos hace que nos sintamos profundamente tristes, incluso que esta tristeza se desencadene en una depresión.
  • Culpabilidad: buscamos el origen del problema en nosotros mismos pensando que es porque algo hemos hecho mal.
  • Estrés: demasiadas dificultades a superar pueden crear cierta ansiedad.
  • Baja autoestima: nos creemos malos padres por la falta de control y la culpabilidad que sentimos ante la aparición de este trastorno.
  • Desconfianza en sus habilidades como padres y educadores: nos sentimos inseguros por la falta de control de la situación y del propio niño.
  • Problemas maritales: Todos los sentimientos descritos con anterioridad, nos puede llevar a reproches injustificados hacia nuestra pareja buscando posibles culpables para aliviarnos.

Consejos sobre el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad
Niños no Tratados: Adultos Desgraciados

Aunque bien es cierto que en la mayoría de los casos desaparece durante la pubertad, las consecuencias de no tratar al niño, pueden ser devastadoras ya que afecta a todos los ámbitos en los que éste se mueve: el social, familiar y escolar, este ultimo marcado con el elevado fracaso escolar en niños con este tipo trastorno no tratados o no diagnosticados correctamente, dando lugar a adultos totalmente desorganizados, con graves problemas. estos son algunos síntomas que les pueden acompañar durante tosa su vida:


  • Problemas de memoria.
  • Sensación crónica de nerviosismo interno.
  • Dificultades a la hora de planificarse.
  • Bajo rendimiento laboral.
  • Adicciones.
  • Frustración.
  • Conflictos en sus relaciones de pareja.
  • Comportamientos antisociales.
  • Problemas sociales.

Empatiza y se su Héroe o Heroína

Como hemos comentado antes, tener un hijo o hija con este tipo de trastorno puede llegar a ser agotador, tanto física como psicológicamente, para los padres. Todo ello unido al estrés y la ansiedad de tener que lidiar con el resto de la sociedad o familiares, que en muchas ocasiones, no comprendan ni tienen la menor idea de en que consiste dicho trastorno.

Los/as Niños/as, Padres y Madres que sufren las consecuencias
del TDAH son unos verdaderos Héroes y Heroínas.
Nadie tiene la culpa de que un determinado trastorno haga su aparición en la vida del niño, probablemente ni si quiera él o ella entienda que es lo que le pasa ni por que no se puede comportar como los demás niños de su edad, lo que llevará inevitablemente a unos previsibles daños colaterales derivados de este trastorno, como el aislamiento, la inseguridad , la baja autoestima e incluso la depresión y ansiedad, algo que bajo ningún concepto debería vivir ningún niño. Por ello ante actos involuntarios, que no dependen de la intencionalidad del niño, jamas debemos culpable por dichos comportamientos, con esto no quiero decir que se le victimice y no se intervenga, el niño debe de conocer los límites y lo que está bien o está mal para no sentirse perdido en la vida, pero siempre desde la perspectiva del adulto y siendo consciente de que se trata de algo tan importante como tu hijo/a, quizás lo más importante que tengas en tu vida y tu mayor preocupación. Por ello, ponte a su altura y no solos cuando hables con él/ella, ponte a su altura para comprenderlo, para empatizar, para por un momento imaginar como puede estar viviendo todo el proceso, para entender sus sentimientos y quizás su sufrimiento.

Piensa que como madre o padre, eres la clave fundamental para que tu hijo/a supere con éxito este trastorno, y que gracias a esta situación tu hijo/a sabrá que siempre estarás ahí, para apoyarle y entenderle por que preocupándote y trabajando en un mismo objetivo con él/ella, serás su guía, su referencia y quizás algún día sepa reconocer lo que fuiste, UN VERDADERO HÉROE O HEROÍNA que se enfrentó a una situación complicada y supo salir de ella con fuerza y convicción.

Asociaciones de Afectados por Déficit de Atención con hiperactividad

Hay numerosas asociaciones repartidas por toda España que estarán encantado de ayudarte y asesorarte una vez hayan diagnosticado a tu hijo/a con este trastorno, aquí encontrarás alguna clasificadas por provincias:


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miércoles, 22 de marzo de 2017

Mejora su Autoestima Interviniendo en todas sus Dimensiones

Dimensiones de la Autoestima

La autoestima afecta al niño en toda su globalidad, para ello, es necesario atender a cada una de las dimensiones que conforman la vida de nuestro/a pequeño/a:

1. Dimensión escolar:

El niño pasa muchas horas en el colegio a lo largo del día, convirtiéndose prácticamente en su segundo hogar. En este caso la autoestima y su rendimiento escolar están estrechamente relacionados y dependerán uno del otro retroalimentándose constantemente. Las relaciones sociales también toman una importancia primordial en este aspecto; el sentirse valorado y aceptado por sus compañeros/as de clase será fundamental para forjarse una buena autoestima dentro del entorno escolar.

Cuidado con los niños/as que sufren trastornos: 

En este aspecto es fundamental dar una atención especial a los/as niños/as con algún tipo de trastorno que pueda dificultar su aprendizaje como el Trastornos del Aprendizaje y del Lenguaje  o el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) , ya que tanto niños como mayores, tienden a compara los resultados obtenidos con el resto de sus compañeros/as en vez de comparar las mejoras propias conseguidas a lo largo del tiempo. Padres y profesores tiene un papel fundamental, para que el niño no sufra un empobrecimiento de su propia autoestima como consecuencia del propio trastorno. Sobre todo, los padres deberán evitar que se forje un autoconcepto teniendo en cuenta solo su rendimiento académico y deberán de incentivar otras actividades que se le den bien.

Recordad que los Trastornos del Aprendizaje y del Lenguaje o el TDAH, pueden afectar en gran medida su rendimiento académico, pero son una dificultad transitoria a superar, en ningún caso están relacionados con su capacidad a la hora de estudiar y adquirir conocimientos.
Tened paciencia y mucha confianza en vuestro hijo ¡y trasmitírsela!


Cuidado con los niños que sufren algún caso de retraso madurativo

Nos encontramos ante un colectivo especialmente vulnerable. En este caso las comparaciones jamás se deben hacer con niños de su edad o con hermanos, al igual que los niños con trastornos, las comparaciones deben de ser con ellos mismos en diferente momentos de su desarrollo, destacando siempre los avances por pequeños que sean, elogiándoles y reconociendo su esfuerzo, tanto o más que los resultados conseguidos.


2. Dimensión familiar:

Los roles dentro de la familia influyen en el comportamiento de cada miembro

Cuidado con los roles y las etiquetas en la familia:

Dentro de las familias son muy comunes los roles influyendo en gran medida en nuestra autoestima. Dependiendo del rol que nos hayan asignado o que consciente o inconscientemente hayamos propiciado, nos comportaremos de un modo u otro, porque en cierto modo sabemos que todo el mundo espera que nos comportemos así,   teniendo un peligro considerable a la hora de atrapar a las personas en determinas comportamientos y conceptos que tengamos sobre nosotros mismos y los demás.

Cuidado con las comparaciones: 

Cuando oímos que las comparaciones son odiosas, es cierto, y más entre niños; si a esto se suma el parentesco, puedes infravalorar o sobrevalorar erróneamente a las personas. Ten cuidado con lo qué dices y cómo te comportas en presencia del/la niño/a. A veces a los adultos se les olvida que los niños tienen ojos y oídos y que se enteran absolutamente de todo, quizás más que un adulto. No digas lo que a tí no te gustaría escuchar de alguien que realmente te importa lo que piensa.

Cuidado con los mensajes que trasmites a tu hijo/a y tus reacciones: 

Ten especial cuidado qué cosas dices a tu hijo y cómo se las dices cuando comete algún fallo, es necesario que el niño reciba una interpretación objetiva que lo que ha ocurrido, no atosigarle demasiado con su error, sobre todo si ha sido algo involuntario, pero sí darle la responsabilidad que le corresponda:

El niño iba con un vaso de agua, se ha tropezado y se le ha caído derramado todo el agua por el suelo.

Ante este hecho podemos reaccionar de diferentes maneras, de un modo agresivo, de un modo pasivo, o lo que es más adecuado, de un modo asertivo.

Actitud agresiva: "siempre haces lo mismo, eres un torpe" "no se te puede mandar hacer nada", "no sirves para nada" etc.

Por muy enfadado que estés nunca debería mandarle este tipo de mensajes, que son agresivos, despectivos e injustos. Como nos toma como ejemplo, es probable que él también reaccione así ante determinadas situaciones.

Actitud pasiva: "bueno hijo, no pasa nada, ahora lo limpio yo"


Debemos de dejar claro al niño que tiene cierta responsabilidad sobre los hechos que ha propiciado, por tanto tampoco es conveniente quitarle importancia, lo único que estamos consiguiendo es sobreprotegerle y que ni se moleste en aprender de la experiencia que acaba de tener.

Actitud asertiva: "has tirado el agua por que no ibas atento, has ido demasiado deprisa sin mirar al suelo y te has tropezado, recuerda que debes prestar más atención e ir más despacio cuando lleves cosas"


Hay que devolverle una interpretación realista en la que él sea el responsable de lo sucedido para que puede corregir en futuras ocasiones. Le damos una visión objetiva de lo sucedido, sin entrar en habilidades personales, ni calificativos despectivos; simplemente describiendo lo que ha ocurrido y dando una solución que el niño pueda llevar a cabo en el futuro.

3. Dimensión respecto a la salud:

Cuidado con los dolores frecuentes: 

En muchas ocasiones el niño se suele quejar de dolores repetitivos en la tripa o en la cabeza, éstos pueden estar originados por alteraciones en el estado de ánimo producidas por la ansiedad o depresión, causada a su vez por una pobre autoestima. Este mecanismo terriblemente común en nuestra sociedad tanto en niños como en adultos, se llama somatización, y es cuando los problemas psicológicos se manifiestan en el cuerpo tensionando y por tanto produciendo dolor físico.
La baja autoestima y la infelicidad del niño puede causar un empeoramiento en su salud.

4. Dimensión social

Nuestro autocancepto
determinará como nos perciben los demás
Una vez mas nos encontramos ante una dimensión muy importante a la hora de configurar nuestra autoestima, que se retroalimenta constantemente, ya que cómo nos valoremos determinará cómo nos van a valorar los demás, y cómo nos valoren los demás determinará nuestro autoconcepto. Por tanto el niño con un alto grado de habilidades sociales probablemente tenga una buena autoestima, teniendo éxito social y buenas relaciones de verdadera amistad. Respecto a esta dimensión podemos a ayudar a nuestro hijo a tener unas buena habilidades sociales ya que nadie nace aprendido, para ellos debemos de servir de buen ejemplo a la hora de interactuar con otras personas; Reforzando las conductas más adaptativas socialmente; dando instrucciones directamente sobre como se debe de comportar, por ejemplo: respetando turnos, dando las gracias, compartiendo juguetes....
Cuidado con un mal aprendizaje en la habilidades sociales.

5. Dimensión del inconsciente de padres, madres y educadores

Estamos ante la dimensión más desconocida pero no menos importante a la hora de educar a nuestro hijo en una buena autoestima, ya que inconscientemente y sin darnos cuenta, también podemos trasmitirle creencias y mensajes poco afortunados que tenemos tan integrados en nuestro ser, que ya casi forman parte de nosotros mismos, en la mayor parte de los casos son creencias derivadas de situaciones vividas desde nuestra propia familia y en una etapa tan permeable como la niñez. Por ello, nunca está de más, pararnos unos instantes y desde la reflexión cuestionar nuestras propias acciones, opiniones y creencias, cual puede ser el origen de todo esto y lo más importare, si realmente beneficia a nuestro pequeño  o por el contrario propiciamos reacciones de nuestro hijo que no queremos ni buscamos. No es más que trasladar lo inconsciente a lo consciente, como un ejercicio fundamental para no trasmitir a nuestros pequeños, los (inseguridades o traumas) de niñez y que aun siguen ahí, quizás enmascarados en acciones, esperando a pasar a la siguiente generación.
Se trata de una reflexión valiente en la que nos cuestionamos  cómo porque nos comportamos con nuestros hijos y con el resto de la sociedad de cierta manera.

Lo más importante es su felicidad

Es indudable que como madres, padres o educadores, no hay cosa que más deseemos en este mundo que la felicidad de nuestros pequeños. Desde el mismo instante que tenemos a nuestro hijo o hija con nosotros, o incluso antes, ya comenzamos a trabajar en esta ardua tarea de informarnos, educar y propiciarle una buena autoestima, teniendo en cuenta y trabajando todas las áreas que vive el niño.

Sabemos que en nuestro rol como padres y madres nos espera un duro y largo trabajo, pero sobre todo, una inmersa responsabilidad a la hora de educar a esta niño o niña que probablemente culmine en un adulto seguro de si mismo y con una autoestima que le permita conseguir todo lo que se proponga en la vida, en definitiva un adulto feliz, sin inseguridades ni fantasmas, para una sociedad mejor en el que la tolerancia y el respeto empiece por uno mismo.

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Niño con Buena Autoestima: Niño feliz

¿Qué es la Autoestima?

La autoestima es la valoración que cada uno tenemos de nosotros mismos, derivada del grado de aceptación y de la visión que tenemos sobre nuestra persona.

Una persona con una autoestima adecuada y realista, se asegura en la vida muchos logros y éxitos. En cambio la misma persona con las mismas capacidades pero con una menor autoestima, dudará de si mismo y por ende los demás también dudarán de él o ella y en definitiva conseguirá mucho menos.

Los niños con una buena autoestima
son más felices.
La autoestima no es algo estático, depende de varios factores como momento de nuestra vida, nuestro estado de ánimo, las personas que nos rodean... Pero la base que hayamos conseguido construir en nuestra infancia, será fundamental a la hora de resistir los los reveses de la vida y evitar los pensamientos derrotistas, así como, la sensación de falta de control.

La autoestima también determina la felicidad de la persona, ya que afecta a todas las áreas de la vida de la persona, relaciones sociales, logros laborales....Como hemos comentado antes, es en la infancia donde comienzan a fraguarse los cimientos de una buena autoestima, determinando la felicidad del propio niño. Por tanto como padres o cuidadores, debemos de hacer todo lo posible para que el niño o la niña desarrolle una buen autoestima. Tendremos mucho ganado en nuestra labor como padres y conseguiremos que el niño tenga una vida libre de complejos y autolimitaciones, en la que la confianza en sí mismo marque sus metas y no las inseguridades que lo único que hacen es limitar sus logros y lo más importante: SU FELICIDAD.
Por tanto, si quieres un tener un hijo feliz ayúdale desde su infancia a fortalecer su autoestima.


La Autoestima de mi Hijo determinará su Felicidad

La manera más sencilla y efectiva de ayudar a tu hijo/a a tener una buen autoestima es que consiga un buen autoconcepto, para ello, todos los niños se les debería de procurar un ambiente en el que tengan experiencias positivas, acompañadas de valoraciones positivas por parte de las personas que les rodean. La finalidad es que, a medida que vaya creciendo y confiando en sí mismo aumente sus metas, evalúe sus logros de un modo realistas y sobretodo se tome los fracasos como retos a superar, ya que la autoestima le hará sentirse seguro y competente y a valorarse y aceptarse a sí mismo con sus propias virtudes y defectos, de este mono, también lo podrás hacer con lo demás.

Reacciones de niños/as con una buena autoestima



En niños con una baja autoestima, es necesario devolverle una imagen de sí mismo en la que sea capaz de controlar y superar las situaciones acompañado de refuerzos positivos, esto contribuirá a cimentar una buena autoestima. Para ello tendrás que alabar lo que hace bien animándole a que inicie nuevas actividades comenzando por las que tienen el éxito asegurado o más sencillas (cuáles crees que hará bien) para continuar con las más complicadas. La finalidad es que cambie su autoconcepto de "no hago nada bien" a "soy capaz"

Pero los padres han de ser realistas y objetivos y no caer en el otro extremo en el que todo sean alabanzas sin importarnos si realmente el niño ha conseguido sus objetivos, ya que el niño debe tener una visión realista de él mismo conociendo sus fallos y limitaciones para poder aceptarse tal y como es y no devolverle una visión errónea y confusa. Haciéndole consciente de sus fallos y limitaciones, y de que todo en la vida no puede salir bien a la primera, le ayudas a que desarrolle una tolerancia a la frustración, que le permita madurar y que evite infravalorarse cuando no consiga sus objetivos, aceptar la realidad para seguir luchando por todo aquello que quiere conseguir.


¿Cómo Interpretas tu Realidad?

La Teoría de la Atribución:

la autoestima también depende de como interpretamos las cosas que nos ocurren en la vida, por ejemplo:

la autoestima bajará si interpretamos nuestros éxitos a causas externas e incontrolables como por ejemplo la suerte o el azar "he conseguido aprobar el examen porque la profesora puso unas pregustas muy fáciles" y los fracasos a directamente a nuestras actuaciones estables en el tiempo " he suspendido el examen por que se me dan mal las matemáticas, nunca conseguiré aprobar".

Por el contrario, la autoestima será la adecuada si atribuímos tanto nuestros éxitos "aprobé el examen porque estudie" como nuestros fracasos "no aprobé el examen porque no estudié lo suficiente, en la recuperación dedicaré más tiempo a estudiar" a factores directamente relacionados a nuestras acciones pero que son controlables y pasajeros en el tiempo. Esto también hará que tengamos más capacidad de control sobre nuestra vida y por tanto sobre nuestras metas y objetivos.

Cuidado con las Etiquetas

El ser humano tiende a etiquetar y clasificar todo lo que nos rodea, es un modo de simplificar nuestra realidad para poder entenderla mejor. El peligro viene cuando etiquetamos a los demás de un modo erróneo y generalizado, más aun si lo hacemos con nuestros propios hijos/as, ya que limita sus propias capacidades, así como la libertad de actuación, sobretodo si las etiquetas son generalizadoras y con una visión negativa. En muchas ocasiones tendemos a decir a nuestro hijo que es un desatare ordenando o que es demasiado tímido, ya bien sea directamente o comentándolo con otras personas delante de ellos, por muy pequeños que sean saben perfectamente de quién estamos hablando y la connotación negativa o positiva del mensaje que estamos trasmitiendo.

Si decimos a nuestro hijo que es muy desorganizado; le haremos creer que realmente es muy desorganizado y se comportará como tal. Por tanto lo más probable es que sea muy desorganizado durante toda su vida, en muchas ocasiones sin llegar a cuestionarse la causa real de porqué es desorganizado, asumiéndolo como parte de su persona, porque inconscientemente si él deja de ser desorganizado, deja de ser él mismo y desaparece, lo más triste es que no hará nada para cambiar y seguirá siendo un adulto desorganizado.


Ayuda a tu pequeño/a a descubrir la mejor versión de si mismo/a
Si quieres cambiar la conducta de tu hijo, abandona las etiquetas absolutistas y negativas y trasmite mensajes positivos de lo que realmente quieres que haga.

En vez de decirle "eres un desorganizado" trasmitirle que se tiene que responsabilizar de sus cosas con frases como "me gustaría que recogieras tu cuarto." Si crees que lo necesita, ayúdale con estrategias de cómo realizarlo y establece un código de refuerzos que le motiven, hasta que el hecho de tener recogida su habitación, sea un hábito y no una obligación. Por tanto las criticas han de ser constructivas, pasajeras y que no hagan referencia a su persona, si no a sus acciones.

Padres y Madres con Buena Autoestima: Hijos Felices

Como hemos comentado antes, la autoestima es algo que se cimienta en la infancia pero cambiante a lo largo de la vida, si crees que tu autoestima o como te enfrentas a los problemas de la vida es mejorable, en la siguiente tabla encontrarás algunos aspectos te pueden ayudar a reflexionar sobre tu propio autoconcepto en tu papel como madre o padre. En definitiva, hacer de las actitudes inconscientes, algo consciente para poder mejorarlas.
Cuida tu Autoestima para Cuidar la Autoestima de tu Hijo/a







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